Hoy iba escuchando una de las tantas versiones de "La chica de Ipanema", pero cantada dulcemente por una voz suave y femenina, que le daba a la noche un encanto particular; quitándole protagonismo a los grillos cantores.
Me hizo reflexionar de lo parecidos y distintos que somos, todo tan al mismo tiempo. Como, mutuamente, nos traspasamos conocimientos, cultura, creencias; y que, aparte de las fronteras imaginarias, somos una mezcla de tal y cual; y que sólo tenemos nuestra lengua, religión o una que otra tradición para sentirnos identificados, para tener un lugar al que volver y sentirse recibido.
Por eso, y por muchas otras cosas, creo que nunca va a haber algún lugar como del que se viene, del que se nace y se vive, que si algún día es abandonado, es irremediable que se tenga que volver y sentir la familiariadad con la que se trata y se es tratado.
No obstante, apegarse a las raíces no puede ser un impedimento para aprender de culturas universales que enriquecerán el saber, que ayudarán a entender con más claridad pensamientos más radicales, o más conservadores, que llenarán de curiosas experiencias la memoria que tendrán alguna historia que contar.
Aunque sin olvidar nunca tus orígenes, de donde naciste, de donde provienes.
Los Duendes Coloraos, Carnaval de Cádiz 2012
Hace 1 día
