Las palabras extirpadas de su boca quedaron latiendo descendentemente como órganos removidos del cuerpo en busca de aire, disminuyendo cada vez más el paso de su palpitar.
Aquellas vocales, consonantes, sin intención de ser dichas, tanteaban el aire vacías, muertas, buscando algún oído para ser escuchadas.
Disminuía el sonido del eco que llenaba la instancia, y terminaban en un lamento sobrecogedor, lleno de amargura.
Y el silencio selló por siempre su boca.
Tres pares de ojos se posaron en su cuerpo inerte; mientras ella miraba sin mirar y su boca se abría sin pronunciar sonido, atormentando sin necesidad de palabras la mente de aquellos que tomaron su vida, pero no su espíritu, con el remordimiento e incredulidad posterior a los hechos cometidos.
Subidón de inspiración extraño, pero me gustó. Es más sobre que, aunque muchas personas mueren a diario en los países más recónditos del mundo, así como en las grandes ciudades soñadas, sus espíritus seguirán ahí siempre, pidiendo justicia por haber muerto en manos equivocadas.
Los Duendes Coloraos, Carnaval de Cádiz 2012
Hace 1 día
